miércoles, 25 de septiembre de 2013

LA FIEBRE - PRIMERA PARTE

Anabel Cristina de la Torre - Pediatra

La fiebre es uno de los motivos más frecuentes de consulta.

Es la manifestación clínica que más preocupación causa en las familias del niño enfermo. En muchas ocasiones podemos hablar de verdadera FOBIA a la fiebre, ya que ocasiona frecuentemente ansiedad y temor de tal magnitud que lleva a los padres a adoptar conductas poco razonables ante un niño con fiebre. Las consecuencias de este hecho son variadas e importantes:
  • Consumo excesivo de fármacos para la fiebre en España.
  • De los fármacos que no precisan prescripción médica, el paracetamol es el más consumido entre todos los disponibles.
  • El paracetamol es la primera causa de intoxicación accidental por fármacos en la población infantil.
La fiebre es el aumento de la temperatura corporal por encima de 38º (medida en axila).
Hablamos de febrícula o décimas cuando la temperatura es de 37-38º y de fiebre alta por encima de 39º, aunque como veremos a continuación puede variar según dónde la tomemos.

¿Por qué se produce la fiebre?

  • La fiebre no constituye una enfermedad en sí misma, sino que es una respuesta del organismo a múltiples agentes infecciosos y no infecciosos, es un mecanismo de defensa.
  • La elevación de la temperatura corporal en algunos grados puede aumentar la eficiencia de nuestro organismo en destruir y dificultar la multiplicación de los microorganismos invasores, otorgándole al sistema inmune una ventaja adaptativa. También hay datos de que el tratamiento con antitérmicos (medicamentos que se dan para la fiebre) podría prolongar el tiempo que tarda el virus en desaparecer. 
  • Independientemente de la edad, la causa más frecuente de fiebre en los niños es la infección vírica autolimitada. Las infecciones respiratorias y las gastrointestinales son la expresión más común de estos microorganismos. No es raro que un niño menor de 5 años padezca en los meses de invierno 4-6 episodios febriles. Tampoco es excepcional que una infección febril permanezca sin dar síntomas durante toda su evolución y luego desaparecer, tras 3-4 días, sin haber dejado rastro de su origen.
  • No suele haber, salvo temperaturas muy altas (>40,5-41º), relación entre el grado de la fiebre y la gravedad de la infección. Una simple gripe puede dar fiebre elevada mientras que una infección más seria puede expresarse con temperaturas inferiores a 39º.

¿Dónde y con qué termómetro debemos tomar la temperatura?

En condiciones normales el termostato (que se encuentra en el cerebro) mantiene la temperatura de la sangre y órganos internos en 37-38º y la de las mucosas y superficie cutánea algo más baja.
Los valores normales de la temperatura pueden variar dentro de un rango de 1º a 2º.

La temperatura corporal puede variar:
  • entre los individuos.
  • a lo largo del día (valores inferiores en la segunda mitad de la madrugada y valores máximos a media tarde y en la primera mitad de la madrugada).
  • según el lugar anatómico donde se tome. La diferencia entre la temperatura rectal y axilar puede varias de 0,4 a 1ºC. Muchos autores consideran normal hasta una temperatura rectal de 38º, cuando se trata de lactantes. En el resto de los niños se habla de febrícula entre 37,6 y 38,5ºC rectal (37-38 axilar) y fiebre por encima de estas cifras. El lugar de elección para tomar la temperatura es el recto, sobre todo en los más pequeños puesto que se mide la temperatura interior que no se modifica por factores externos, sin embargo, la axilar varía dependiendo de la temperatura ambiente, de si suda el niño, de si se mueve el termómetro...

  • según el instrumento de medida. El termómetro de mercurio (actualmente fuera de mercado) es considerado el instrumento estándar tanto en la práctica clínica como en la mayoría de los estudios de investigación, seguido por el digital. Los de oídos, frente... no son muy precisos.


¿Cuándo debemos tratar la fiebre?

  • No siempre es necesario tratar la fiebre, o al menos no siempre es necesario hacerlo de forma inmediata y agresiva.
  • Es más importante el estado del niño que lo que marque el termómetro.
  • Se debe tratar cuando cause un significativo malestar al paciente, afectación del estado general, antecedentes de convulsiones febriles, necesidad de controlar la deshidratación...

RECUERDA:

LA FIEBRE ES NUESTRA ALIADA Y NO NUESTRA ENEMIGA
ES UN MECANISMO DE DEFENSA
ANTES DE ASUSTAROS VALORAR EL ESTADO DEL NIÑO



No os perdáis el próximo tema "actitud ante la fiebre y su tratamiento"


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